El segundo gran mandamiento en que Jesús resumió la ley fue, “amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39.
Esto incluye a amar a todas las persona, incluso a aquellos que no queremos.
Debemos recordar que el “Amor” es parte del fruto del Espíritu, al igual que ser bondadoso, ser amables, ser humildes, etc. Por lo tanto debe ser una característica presente en nuestras acciones.
Es Jesús nuestro mayor ejemplo de manifestación de amor. Recordemos su actitud frente al ladrón que se encontraba junto a el en la cruz, él amó a una persona que a nuestros ojos es difícil de amar ¿Amaríamos nosotros a un ladrón?
Muchas veces es difícil amar a alguien que nos ha hecho daño o que ha hablado mal de nosotros, en este caso, Jesús podría haberle dicho muchas cosas al ladrón en ese momento, (Jesús siendo Rey, tenía la autoridad para hacerlo) sin embargo, respondió en amor: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Él amo mucho a ese ladrón, que tanto daño le hizo a la gente.

Es hora de que olvidemos las ofensas del pasado para ser totalmente libres, porque así mismo cuando nosotros cometemos algún error, también necesitamos ser perdonados. Somos totalmente humanos al igual que nuestro prójimo.
Una vez leí en un libro: “Cuando amamos a aquellos que no son fáciles de amar, damos testimonio de nuestra relación con Cristo”. [“En esto conocerán que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” Juan 13:35]

¿Cómo estás tratando a tus padres? ¿Cómo estás tratando a tu esposo(a)? ¿Cómo es el trato con tus hijos? ¿Cómo estás tratando a tus hermanos(as)? ¿Cómo estás tratando a tu pastor? ¿Cómo estás tratando a las autoridades? ¿Cómo estás tratando a tu compañero de universidad? ¿Qué estás haciendo por esa persona que está sentada afuera de tu trabajo pidiendo dinero?
Pidámosle a Cristo que nos ayude a amar tal como él amó a las personas, a seguir sus pasos y por sobre todo esto, Amar a Dios que es el primer mandamiento. No olvidemos que Dios es amor [1 Juan 4:7], por lo tanto teniendo una relación con él es que nos llenamos de su espíritu y podemos amar a las personas.

Finalmente, que todo lo que hagamos sea para la Gloria y Honra de nuestro Señor.

¡Que Dios te bendiga y te guíe en todo momento!

1 Juan 4:10 – 12
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

26102016

Amarás a tu Prójimo

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